12 de enero de 2019

37 Adioses al Mundo

Fecha 1a edición: 2000
 Agustín García Calvo
Español
Lucina 128 páginas
ISBN: 84-85708-56-7


Se recopilan aquí, con corrección del testo y una Presentación, las sucesivas despedidas, publicadas en LA RAZÓN durante el pasado y presente año (2.000), que el autor, todavía vivo sin embargo, aprovecha para hacer una denuncia y recorrido, tan crítico como pasional, de las cosas (y personas) más odiosas a su corazón, del mundo en general y del Estado del Bienestar especialmente.

8 de enero de 2019

Historias en la Retaguardia

Video para Ciclo de conferencias AGUSTÍN GARCÍA CALVO. Salón de actos de la Biblioteca Pública del Estado. Organiza: Foro Ciudadano de Zamora.Colabora: Biblioteca Pública de Estado de Zamora
Del 26 de Abril al 17 de Mayo de 2013

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J. de Saá: …Agustín García Calvo
AGC: Tenía todavía nueve años, cuando el glorioso Alzamiento, y mi impresión primera es muy, es muy viva: es salir a Santa Clara y ver cuadrillas de soldados armados deteniendo gente, pidiéndoles los papeles y todo eso, esa alteración de la calle para mí fue la primera impresión. Vinieron no mucho más tarde, pues, los ruidos de los fusilamientos en el cementerio de San Atilano que llegaban demasiado bien hasta la casa donde vivíamos entonces por la, por la Candelaria. Y, otro cúmulo de recuerdos: yo estuve el último año de mi Enseñanza Primaria en la vieja escuela Normal, era la aneja de la Normal, que entonces estaba situada donde hoy está la Casa de la Cultura; allí estaban cuatro maestros en sus prácticas, entre ellos, mi tía Augusta Calvo, que era, por tanto, de la hornada de los maestros de la República; una hornada de maestros que todo el mundo recuerda como habiendo traído un aliento inesperado, aún  en la poca duración que se les concedió, del 31 al 36, en cuanto a renovación y cambio en los métodos y en las actitudes de enseñanza. Allí estaba yo de discípulo con don José y eso fue el 35-36, cuando volví, ya cumpliendo mis diez años, del 36 al 37, fue mi último curso en esa escuela Normal, y entonces todo había cambiado: el curso anterior me había hecho muy amigo, sobre todo de un chico un año mayor que yo, Anselmo, que al volver en Octubre no reapareció, y en seguida me enteré que habían fusilado a sus hermanos, a tres o cuatro hermanos más, y que naturalmente no podía aparecer allí.
Y muchos de los chicos por, da vergüenza recordarlo pero así son las cosas, pues me estuvieron persiguiendo algunos días, tirándome piedras por los callejones de alrededor de esa Normal porque me recordaban como bastante rojo, o algo así, en cuanto a amigo de Anselmo y todas esas cosas, ¿no? Ése fue el cambio, este curso, tristemente, los chicos estaban, estábamos obligados a copiar en los cuadernos las banderas de España, de Portugal, de Italia, de Alemania, del Japón, y las de las varias milicias nacionales que entonces había ya; y el cambio para mí pues tuvo que ser una cosa muy, muy triste, ese salto de los 9 a los 10 años, y bueno, la fui llevando como todo el mundo la iba llevando, no me dejaban de llegar noticias de la represión; mi tía misma tuvo que buscarse una mala recomendación de un cura, que era al que se le pedían esas cosas para que no la echaran inmediatamente del Magisterio; a mi madre, que estaba empleada de auxiliar en  Hacienda, la destituyeron, efectivamente, sin duda para hacerle indirectamente daño a mi padre, que siguió manteniéndose en Hacienda; recuerdo que el pobre tuvo que ponerse el gorro de la Guardia Cívica para subir a la terraza de Cañibano a vez si aparecía algún avión por acá, que no apareció nunca.
 Y esas son mis impresiones, mis impresiones más, más recientes: noticias de médicos, maestros, gente que simplemente porque se decía que no iban a misa, o cosas por el estilo, pues cayeron en el paredón, y así fue para mí el comienzo de esa guerra y ese régimen que tantos años después seguí padeciendo.
Durante el bachillerato los chicos asistíamos a los progresos de los Nacionales gracias a un gran mapa que se había puesto en el Bazar J, donde la parte de los Rojos estaba cubierta de una película roja, un film rojo, y las ciudades, las capitales tenían lucecitas, unas amarillas y otras rojas, y naturalmente teníamos que ir allí al escaparate a ver cómo, efectivamente, la película esa roja se iba acortando, según avanzaba los Nacionales, y las bombillitas de las capitales cambiaban de color; esa fue la manera en que, con esa indiferencia, o más bien ignorancia, o intento de desentendimiento, seguíamos los muchachos, en general, la guerra, ¿no?
En eso me crié, y supongo que las cosas que pasan a los 9 y los 10 años pues son importantes, pero no soy yo quién para trazar una especie de trayectoria de evolución que me llevara hasta, que sé yo, hasta muchísimos años después, hasta mis 40 o casi, con el 65, con el Levantamiento de los Estudiantes por el mundo; yo muy pronto me desengañé de que el Régimen que nos había tocado a partir de entonces era propiamente el enemigo.
Pronto, relativamente pronto se apareció como una antigualla la Dictadura Franquista, y cuando llegó el 65 en California, en Madrid mismo, después en Alemania, en Francia, los hijos de los burgueses, los estudiantes empezarán a levantarse por todo el mundo; yo me encontraba de alguna manera preparado para dejarme llevar, ese fue para mí tal vez después de muchos, muchos años el momento decisivo, yo sigo viviendo de ese levantamiento del 65, y alrededores, en los momentos en que el régimen actual se estaba imponiendo ya entonces estaba yo muy desesperao y fastidiao con los que querían convertir el levantamiento de los estudiantes en algo antifranquista o prodemocrático; ya desde entonces, fíjate que hace tiempo, ya se veía que la cosa era mucho más grande que eso, y que era simplemente que el régimen que hoy padecemos se estaba estableciendo, y en los primeros momentos, por todas las partes del mundo desarrollado, hubo una buena cantidad de gente que se levantaban, ¿no? y yo me dejé arrastrar por ellos; eso para pasar desde el 36 al 65. 
J. de Saá: El 65, que fue un año también provocador porque aquel año te costó también la… tu puesto 
AGC: Ah bueno sí, pero eso fue la consecuencia, no, a mi lo importante, lo importante es la ebullición en la que me sentí metido, como si estuviera nadando en las aguas que había estado esperando desde siempre; la consecuencia de la expulsión de la Cátedra es una mera consecuencia, además me ocasionó tenerme que pasar casi ocho años en el Barrio Latino de París, que en realidad me costó trabajo abandonar, cuando tuve que hacerlo al fin del 76.
J. de Saá: Y todo esto para llegar a la Democracia que nos mata, ¿no?
AGC: Ya se había llegado y ya mi lucha contra, contra este Ideal Democrático y contra el Régimen del Dinero que hoy padecemos, había empezado ya, se había hecho muy clara por entonces. 
Pero, no sé, por desgracia hay que decir que del 36 el 65 fui, fui bastante lento en darme cuenta de las cosas, y probablemente no me he acabao de dar cuenta todavía, y en lo que me quede de vida tendré todavía mucho que desaprender, desengañarme.

Capítulo 35: Agustín García Calvo habla con Juanma de Saá de su niñez (y más) durante los años de la guerra.
Cadena Ser. 2007 aprox.
Hacia el minuto 15:30 comienza Agustín.
(Hemos dejado la primera entrevista a Ascensión Sampedro, otra zamorana)

En: Radio

31 de diciembre de 2018

Entrevista a Agustín García Calvo

 Entrevistas
Número dedicado a "Relativismo cultural y gnoseológico"
       [En lo referente al enunciado mismo de pluralismo cultural, o simplemente del término “culturas” empleado en plural: esto es ya un engaño de raíz. El pluralismo cultural es una mentira, es una realidad; pero estas dos formulaciones que empleo no os deben chocar, porque la realidad es esencialmente mentira, esencialmente falsa. De manera que puedo decir muy bien que la verdad es que no hay más que una cultura, que por tanto, el pluralismo cultural es una mentira. Es una mentira real porque, efectivamente, si alguien me habla de la cultura bantú o de la cultura papú, yo sé que eso tiene su sitio en esta realidad. Es decir, sea en los museos, sea en los libros acerca de culturas africanas o polinesias, en el recuerdo de los exploradores del siglo pasado, en viajes incluso organizados para el conocimiento de esas culturas corno parte del Ministerio de Turismo… de manera que están en la realidad. Pero claro, ya se ve que esto es mentira. Puede haber unas cuantas culturas, pero de verdad no hay más que una: no hay más qué una que es ésta. Hay muchas maneras de comprobar la exactitud de esto, por ejemplo: la realidad está fundada esencialmente en el tiempo, en el manejo de un tiempo computado. Bueno, pues ya sabéis que la manera de contar este tiempo se ajusta en todo el globo al computo de los años y siglos a partir del nacimiento de Cristo, y esto desde Tokio pasando por los papúes y los bantúes hasta llegar acá de vuelta. El final del año y el comienzo de otro se celebra en todos los sitios del globo de la misma manera, es decir, según lo que está mandado desde aquí. La institución de la semana (esta institución fundada lejanamente en la creación del mundo por Jehová en el seno de este mundo) es igualmente común, incontestable en cualquier parte donde se presente De manera que si hicieran falta pruebas más tremendas y catastróficas, apenas se podrían encontrar.

       Efectivamente había restos de los que tenemos noticia de otras maneras de contar el tiempo, otros calendarios, otras maneras de empezar y terminar los años, otras maneras de contar los siglos muchas de las cuales siguen subsistiendo por ahí vergonzantemente. Vergonzantemente, es decir, disimulando la sumisión a la verdad de esta invasión del tiempo de la cultura única por todas partes. Esto es, por tanto, lo primero que hay que ver con claridad, yo creo, para evitarse muchos discursos respecto a las diversas culturas y a la relación con la que unas veces se llama occidental, otras europea… da lo mismo: la única. Esta es la situación en la que estamos. Todas las otras culturas forman parte de esta y forman parte de esta a través de la descripción científica, a través de la organización de museos a través de la recogida del folklore, y forman parte de esta precisamente para disimular esta invasión global y esta unicidad. Porque la realidad es así: nunca puede presentar descaradamente su cara verdadera (en este caso la de la invasión global), tiene que presentarla disimulada con cosas más o menos multicolores y diversas. Pero, por supuesto, a mi si me hablan de cultura popular me lanzo enseguida a ver en cuál de los Ministerios del Estado del Bienestar se encuentra catalogada y situada la cultura popular. Si me hablan de cultura bantú o cultura papú hago lo mismo busco a ver en qué página del anuario y del índice de los tratados científicos se encuentran la cultura papú o la cultura bantú]

19 de diciembre de 2018

Recitales y lecturas


"Razones y canciones" en Badajoz

Aula de Poesía Enrique Díez Canedo

Instituto Valdepasillas

Recital de Agustín García Calvo e Isabel Escudero


27 de octubre de 1994

Se corta el coloquio final


Razones y canciones en Badajoz

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Lectura de Ismena por Agustín García Calvo en los estudios de Radio Zamora.

Años 80. Digitalizada por Radio Zamora en 2007.

Ismena

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Ismena, continuación

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Ismena, continuación

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17 de diciembre de 2018

Más conferencias

http://www.editoriallucina.es/seccion/conferencias.html
charla de AGC en la Casa de la Cultura en Oropesa.
23 de Abril de 2009 a las 12:30 h.

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conferencia de AGC en Sevilla.
Octubre de 1994
Encuentros de Astrofísica
El Universo...

De la construcción de la Realidad 1
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De la construcción de la Realidad 2
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Mesa redonda
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Charla-coloquio de A. García Calvo
en la Escuela de Verano en Santander.

Cortada al principio y cortado el coloquio final

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Democracia y libertad
Conferencia de AGC
en la CNT de Puerto Real

Democracia y libertad 1
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Democracia y libertad 2
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